¿Qué país queremos?

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¿Por qué un diálogo con Mundo y Tony?

En este diálogo ¿Qué país queremos? Tuvimos la oportunidad de presenciar conversar con Antonio Malouf y Raymundo Ochoa en la primera entrega de serie: Diálogos ¿que país queremos? Discusión constructiva sobre temas de política aterrizada en la realidad cotidiana de las personas que viven de primera mano los efectos de su buen o mal funcionamiento. Buscando que a través de las diferentes perspectivas juntos podamos llegar a un mejor diagnóstico de los principales problemas y preocupaciones del país y los guatemaltecos.

Tony y Mundo, como amigablemente se refieren entre sí, nos compartieron la historia de cómo se conocieron. Una relación que fácilmente podría haberse tornado en una agria enemistad terminó siendo todo lo contrario. Debido a que ambos tienen un rostro muy parecido, al ver su imagen en un perfil ajeno, el entonces presidente de AGEXPORT y en su momento del Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (CACIF) pensó que debía tratarse de una broma de mal gusto y que la forma más adecuada de reaccionar sería denunciarlo ante la justicia.

Pero a diferencia de lo que uno podría esperar de una situación así en el contexto guatemalteco, donde tradicionalmente se pinta a las personas como reaccionarias y desconfiadas, decidieron conocerse y entender más el uno del otro. Entonces compartieron una torta en son de paz, preparada por el chef mundo y dieron el primer paso de una amistad que es ejemplificativa de algo que se necesita con urgencia en nuestro país: el ánimo de dejar las diferencias y primeras impresiones de lado a favor de la comprensión y la construcción de tierra común.

Para nuestra sorpresa sus preocupaciones estaban muy alineadas en temas importantes para todo el país. Cada uno desde su espacio había luchado contra los efectos de la informalidad y la debilidad institucional en el país. Cada uno tenía un testimonio valioso para el otro y enriquecedor para quienes presenciamos su interacción.

La historia de cómo nacieron las munditortas nos enseña de las dificultades que incluso una personas con harta preparación y muchos ánimos de hacer las cosas bien puede enfrentar para hacer prosperar un emprendimiento en el país. Pues además de las típicas preocupaciones que cualquier empresario podría tener en su mente como el pago de la planilla de trabajadores, mantenerse un paso adelante de la competencia en precio y servicio, estar actualizado sobre las tendencias más populares en su respectiva industria… en nuestro país actualmente existen costos y trampas que son el resultado de una burocracia que poco hace para fomentar una buena relación de las empresas con el Estado. Y que lejos de eso, a veces parece querer ahogar y estorbar el desarrollo de los guatemaltecos trabajadores.

Estas trabas innecesarias son el resultado de instituciones débiles en las cuales los funcionarios de turno pueden abusar del poder discrecionalmente así como también de una mala calidad de funcionarios públicos.

¿Sobre qué giró el diálogo?

Se discutieron retos generales que nos atañen a todos como la falta de certeza jurídica e inseguridad. Estos temas que tienen obvias e incómodas manifestaciones para todo emprendedor guatemalteco, quien tristemente ha normalizado vivir a la espera del próximo criminal que pueda intentar apropiarse del trabajo ajeno a través de la violencia vuelta extorsión o amenazas directas. Pero que además se manifiestan de formas menos aparentes como la dificultad de acceder a créditos que son el impulso necesario para negocios que buscan dar el siguiente paso para el desarrollo de su modelo o incluso para subsistir durante algún periodo de dificultad particular.

Ambos coincidieron en algo que debería ser una preocupación lejana para personas cuya actividad principal no está relacionada a la vida pública. Y es que la la polarización política se termina por colocar a espacios que deberían ser neutrales. Pero que debido a la falta de seriedad de las instancias de gobierno, otros espacios como las redes sociales del chef de un restaurante y su relación con un representante gremial pueden llegar a tener más valor simbólico para quienes siguen el desarrollo del discurso público que los pronunciamientos de una autoridad; como ambos han tenido que aprender a través de la experiencia propia.

Por último también se abordaron algunos de los muchos temas puntuales de la regulación de pequeñas empresas que debería ser revisada y mejorada para que otras personas que quizá no tengan la tenacidad, perseverancia y suerte del dueño de las munditortas no tengan que ver sus sueños frustrados gracias a las falencias del estado en desarrollar sus responsabilidades. La falta de capacitación adecuada para quienes buscan trabajo en una cocina quiza no seria tan indignante si no fuera porque la misma entidad que la exige por otro lado requiere una serie racional de permisos y licencias para operar dentro de la legalidad.

conclusión

Así es como después de nuestra reunión con estos dos personajes de la sociedad guatemalteca podemos concluir que queremos un país en donde emprender sea más fácil. Donde no tengamos que luchar contra el estado para desarrollar un proyecto, sino que este lo fomente. Y donde el diálogo, la empatía y la conversación honesta sean los precursores del cambio para las relaciones entre los individuos.  

¿Te interesa participar en el siguiente diálogo qué país queremos? click aquí

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