Durante el evento hablamos de temas clave como las agendas legislativas, la inasistencia de los diputados y los vicios parlamentarios que se usan como estrategias de protagonismo político. Quedó claro que el Congreso, en vez de ser un espacio donde se legisla y se fiscaliza a favor de la ciudadanía, sigue siendo un organismo que aporta poco y que ha capturado el poder legislativo para beneficiar intereses propios. No solo ha fallado en representarnos, sino que también ha distorsionado lo que la ciudadanía realmente necesita y exige.
El Congreso no puede seguir siendo un espacio oscuro y distante de la realidad que los guatemaltecos viven diariamente. Por ello, la ciudadanía debe conocer a los diputados, informarse, exigir transparencia y rendición de cuentas. Pero, sobre todo, hablamos de lo importante que es unirnos en nuestros propios espacios, en nuestras comunidades, y empezar a construir propuestas juntos. Pues, el verdadero ejercicio político está en la acción ciudadana para mejorar el sistema político de nuestro país.
Este diálogo fue un ejercicio para recordarnos que el cambio empieza cuando nos organizamos, nos informamos y nos atrevemos a incomodar todo eso que se ha vuelto “normal” por décadas. Para Guatemala sí hay un mejor futuro, pero debemos construirlo juntos, con la voz firme y la mirada clara.
El diálogo con Jorge Gabriel Jiménez y Alejandro Quinteros dejó claro que la desconexión entre la ciudadanía y el Congreso no es solo un problema de representación, sino de falta de rendición de cuentas y participación activa. Las instituciones no cumplen a cabalidad sus funciones, y la calidad legislativa deja mucho que desear. Ante esto, se enfatizó que la presión ciudadana constante es indispensable: pasar de la protesta a la propuesta, uniendo organizaciones, formulando política pública y señalando soluciones, desde la ciudadanía. Para lograrlo, es clave que más jóvenes se formen, se informen y se involucren en la mejora de la República. Solo así, podemos aprovechar los puntos de oportunidad que ofrece la ciudadanía, visibilizar a quienes sí quieren cambiar las reglas del juego y forzar transformaciones reales, como la urgente reforma a la LEPP.
Carlos Barrios.